Beneficios de la lectura rápida

Cuando vemos en la tele a un personaje de ficción que lee una página de un libro en menos de medio minuto, nos preguntamos cuánto puede tener eso de real y cuánto de ficticio.

La velocidad de lectura puede desarrollarse y existen personas que son capaces de leer a una velocidad como la de esos personajes de ficción. La cuestión entonces es: ¿podemos convertirnos en uno de ellos?


Para una persona que entrene, aunque no cuente con una ventaja genética, es perfectamente viable alcanzar una velocidad de lectura de 1.200 palabras por minuto.


Es cierto que la lectura rápida tiene un componente fisiológico. Desde que nuestros ojos captan un estímulo visual, como por ejemplo un texto, pasan 150 milésimas de segundo hasta que ese estímulo se registra en la corteza visual del cerebro.

Este intervalo de tiempo es menor en ciertas personas con una fisiología cerebral diferente y que les permite leer de por sí mucho más rápido que cualquier otra persona que no cuente con esta ventaja genética.

Pero si esas personas no entrenan su velocidad de lectura, pueden ser fácilmente superadas por cualquier otra persona que sí lo haga, aunque ésta última no cuente con la misma ventaja genética.

Dicho de otra forma, el componente genético puede ayudar a desarrollar la velocidad de lectura de una persona, pero es mucho más determinante el entrenamiento que cualquiera puede seguir. Para una persona que entrene, aunque no cuente con una ventaja genética, es perfectamente viable alcanzar una velocidad de lectura de 1.200 palabras por minuto.

Sabiendo esto, la pregunta se transforma en otra: ¿compensa entrenar la velocidad de lectura? ¿Qué beneficios aporta? Pues bien, entre ellos están los siguientes:

1. Como es lógico, una velocidad de lectura elevada ayuda a leer más en menos tiempo, lo que implica un ahorro de tiempo considerable.

Sin embargo, no es ése su único beneficio, como se suele creer.

2. Una velocidad de lectura elevada ayuda muchísimo a concentrarse mejor en lo que estamos leyendo.

El cerebro funciona muy rápido y necesita una velocidad mínima para poder mantener la atención. Si ahora os empiezan a contar el cuento de Caperucita Roja dejando un espacio de un segundo entre palabra y palabra, ¿verdad que desconectaríais enseguida? Pues de la misma forma, cuando leéis a una velocidad lenta, el cerebro también desconecta y se desconcentra, y es entonces cuando tenéis que volver a leer lo ya leído y consumís mucho más tiempo.

3. Aunque parezca lo contrario, leer rápido cansa menos al ojo y, por tanto, es mayor el tiempo que puedes aguantar delante de un libro.

Esto ocurre porque, cuando una persona desarrolla su velocidad de lectura, debe desarrollar necesariamente su visión central periférica. Al desarrollar la visión central periférica, son menos los golpes de vista que tenemos que dar sobre el texto para leer cada línea. Y a menor cantidad de golpes de vista, como es obvio, menos se cansa el ojo.

Ahora bien, ¿cómo podemos entrenar para aumentar la velocidad de lectura? En el siguiente vídeo podéis encontrar los tips básicos que debéis conocer para ello:

https://youtu.be/VvI4CbGfbLc

Y sobre todo, lo que hace falta para desarrollar la velocidad de lectura es paciencia y constancia, ya que no se desarrolla de un día para otro. Los bíceps tampoco crecen por ir a entrenar dos días al gimnasio

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