Bárcenas Bárcenas y más Bárcenas

Luis Bárcenas. Personaje español de moda en los últimos meses. Un señor, que después de permanecer en el anonimato, surgió de la nada gracias a unos papeles amarillentos, en los cuales se explicaba y demostraba las irregularidades cursadas durante su gestión al cargo de las finanzas de uno de los principales partidos políticos del país.


Cada día tenemos en todos los medios de comunicación una nueva noticia sobre Bárcenas”


Un señor que ha puesto en jaque la política de este país, y que ha intentado eludir sus responsabilidades legales a base de pasear sus famosos papeles, primero por despachos políticos y después por uno de los principales medios de comunicación de este país.

Un señor que ha amasado una inmensa fortuna sin justificación, una fortuna imposible de obtener de manera transparente gracias al trabajo diario. Un señor que ha intentado salvarse lanzando dardos a diestro y siniestro, con la esperanza de acertar en la diana adecuada que le diera el triunfo de la impunidad. Y que aún así, no ha sido capaz de eludir sus responsabilidades.

La verdad, es que todo esto es curioso. Después de todos los hechos expuestos anteriormente, es terriblemente descorazonador que no hayan más responsables en todo este tinglado.

Cada día tenemos en todos los medios de comunicación una nueva noticia sobre Bárcenas, acerca de cómo amasó su fortuna, de cómo tiene relación con pagos, donaciones, limosnas o como quiera que se llame, que se realizaron de manera poco ortodoxa, por no decir de manera ilegal. Cómo está relacionado en una trama que abarca diversas comunidades autónomas, y como mucha gente recurría a sus servicios para conseguir todos los propósitos que perseguían. Y aún así no hay más responsables.

A mi pequeña cabeza le cuesta entender como una persona es capaz de amasar una fortuna de 46, 47, 48, 49 o los que sean, y que sólo haya un responsable. Me cuesta entender como no hay más encausados, y como no han sido llamados a declarar la mayoría de dirigentes de su organización.

Me cuesta entender como una sola persona puede pasar por encima de una organización, que se supone que al usar una gran cantidad de dinero público para su financiación, está controlada, supervisada e incluso debería estar auditorizada.

Y lo que ya  remata a mi pobre inteligencia, es como una persona con un trabajo y un sueldo “declarado” como Bárcenas ha podido esquivar todos los controles de hacienda, y como no se han percatado del solemne patrimonio que esta persona poseía, cuando cualquier ciudadano, ante cualquier mínimo error ante la hacienda pública, es penalizado.


Señor Bárcenas, me tiene harto. Me tiene cansado. Incluso diría que es usted un auténtico pesado.”


Es increíble, y extremadamente  decepcionante, percatarse que nos toman el pelo por todos los lados. Que todos los sacrificios exigidos a todos para salir de una crisis creada por unos pocos, es una pantomima mientras determinadas personas nos roban lo poco que nos queda.

Y a este lo han cazado, pero lo que más me preocupa es pensar en la cantidad que habrán eludido toda posibilidad de justicia.

Es increíble, y extremadamente decepcionante, pensar que la justicia, cuando se trata de un ciudadano, de desahuciar, cobrar una deuda, cobrar una multa o perseguir cualquier error administrativo es veloz cual galgo, pero a la hora de enjuiciar a los ladrones, a los que no roban lo nuestro y a los responsables de cubrirlos y beneficiarse de su choriceo, es lenta cual tortuga de cien años.


“Hágale un favor a este país, y en vez de pasear papeles rancios por el mundo, póngalos encima de la mesa, y explique quién, cómo y cuándo.”


Señor Bárcenas, me tiene harto. Me tiene cansado. Incluso diría que es usted un auténtico pesado. La justicia no parece estar por la labor de descubrir todos los entresijos de este asunto, igual que parece que no tiene ganas de encausar a todos los responsables. Usted ha pringado, le han pillado.

Los que esperaba que le defendieran, por aquello de que mantuviera la boca cerrada, han pasado de usted. Entonces, llegados a este punto, señor Bárcenas, deje de llamar la atención.

Deje de patalear como un niño pequeño, que ahora llora, ahora se calla esperando si le cae un regalo. Échele un par de bemoles, y ya que ha sido tan hombre para robar, séalo ahora para hablar de una vez, o callar para siempre.

Hágale un favor a este país, y en vez de pasear papeles rancios por el mundo, póngalos encima de la mesa, y explique quién, cómo y cuándo. Y sino cállese de una vez, porque como muy bien dijo el Gran Wyoming, cada vez que usted abre la boca, curiosamente se produce algún conflicto en Gibraltar, por aquello de distraer su atención. Y como siga por este camino, al final habrá que llegar a más que palabras con Gibraltar con tal de ocultar su ínfima aportación mensual.

Sobre cortinas de humo

Manipulación

No hay comentarios

Dejar respuesta