Apple Watch y su “intolerancia” a los tatuajes

Todos conocemos casos de exclusión social por algún tipo de motivo como, por ejemplo, razones religiosas, tendencias sexuales, cuestiones culturales y de raza y así hasta un sinfín de motivos.

De un tiempo a esta parte, alguno de estos motivos, de cara a la galería y camuflada por un halo de progresismo que viste mucho en los tiempos que corren, nos hacen creer que se han visto aceptados por la sociedad, como es el caso que venimos a contar hoy, el de la gente tatuada.

Hasta hace bien poco, llevar tatuajes o piercing, aunque la cantidad de estos no fuera excesiva, era un motivo más que suficiente para tachar a sus portadores como ciudadanos de segunda, convirtiéndolos en gente de poca confianza y, por supuesto, anulando por completo la posibilidad de acceso a algunos puestos de trabajo.

Desde que la moda del tatuaje fue adoptada por algunas personas reconocidas y asociada a grupos sociales vinculados con el arte como son los diseñadores, músicos y artistas en general, los tatuajes dejaron de verse como una asociación directa con, y sin ánimo de ofender, ex carcelarios a pasar a ser más “guay” cuantos más tatuajes lleves.

Pero como decíamos antes, esto es, en muchos casos, de cara a la galería porque luego te encuentras casos como el que venimos a contaros que demuestra que la gente con tatuajes siguen siendo los grandes olvidados.

Nos ponemos en situación, Apple, esa gran empresa capaz de hacer que sus clientes pasen a ser meros usuarios de sus productos a grandes fanáticos de cada uno de sus movimientos, ha vuelto a hacer ver que la tecnología de la que se sienten tan orgullosos y que es sinónimo de avance social y cultural no es una tecnología que tenga en cuenta a todo el público.

El afamado Apple Watch, un reloj inteligente de Apple que ha llegado al mercado tras mucha polémica pero arrasando allí por donde pasa, sigue estando rodeado de polémica.

El Apple Watch, entre otras cosas, tiene un sensor que mide, por ejemplo, el ritmo cardiaco, un reclamo más que importante para atraer al público deportista que busca tener al alcance de su muñeca y en un dispositivo pequeño todos los datos acerca de sus sesiones deportivas, olvidándose así de las aparatosas e incomodas cintas de medición.

Tras un tiempo de su lanzamiento, algunos usuarios se quejaban de un mal funcionamiento de este sensor, a lo que Apple lanzó balones fuera atribuyendo el motivo a una mala sujeción de las correas o a zonas de baja temperatura. La realidad es que la mayoría de las personas que se quejaban de este mal funcionamiento tenían algo en común, tatuajes en sus brazos.

Finalmente, Apple sacó un comunicado en el que se reconoce que los tatuajes son incompatibles con sus Apple Watch debido a que la luz del sensor que incide sobre la piel se ve afectada por la presencia de los tatuajes.

Vamos a pasar por alto que en ningún momento del proceso de fabricación de Apple Watch, entre los miles y miles de empleados que tiene el gigante Apple, a ninguno se le ocurriera recaer en un sector de la población bastante amplio como es el de la gente que lleva tatuajes en sus brazos, mucho más teniendo en cuenta que Apple es un abanderado de tecnología pensada para diseñadores gráficos, músicos y dj’s y, en general, muy enfocado al arte más contemporáneo y que, como comentábamos al principio, son grandes consumidores de la tinta en la piel.

Vamos a dejar pasar que si por un momento hubieran pensado en la posibilidad de los tatuajes, la física más elemental les hubiera obligado a buscar una solución inmediata al problema de la luz del sensor y su reflexión sobre superficies irregulares como es el del brazo de una persona tatuada.

Lo que no se debe dejar pasar, sobre todo por parte de los usuarios afectados por llevar su piel modificada con un tatuaje, es que la solución de Apple ante este “problemilla” del Apple Watch que, dicho sea de paso, tiene un precio aproximado que va desde los 400$ hasta los 1100$ en su modelo más chic, es exactamente NINGUNA.

En realidad, la solución de Apple es peor que ninguna, se trata de invertir otro “poquito” más en comprarse un sensor externo para conectar al Apple Watch vía bluetooth y así tener en tu muñeca un reloj inteligente muy caro que no sirve para nada, eso sí, te dice la hora con un muy buen diseño.

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